
Mucha gente hoy se pone camisetas o cuelga afiches con la imagen del Che y no saben ni quién es, o tienen una vaga idea, idealizada y poco informada de los alcances de su figura y su pensamiento.
La celebre fotografía tomada por Alberto Korda en 1960 se ha convertido en un fetiche, un elemento de consumo que ilustra portadas de libros, afiches, camisetas, llaveros, encendedores… Vaciando su imagen rebelde de contenido, publicistas y comerciantes la convirtieron en un símbolo que ya es un éxito de ventas. El Che, después de su muerte, se convierte en un elemento más del consumo capitalista.
También está la otra imagen, igualmente famosa
y reconocida, que lo muestra muerto, entre sus verdugos, con los ojos abiertos… alimentando el mito y la fantasía popular de la mirada desafiante después de la muerte, la victoria más allá de la derrota, la imagen que lo reivindica como revolucionario muerto al buscar la concreción de sus ideales... Esa otra imagen fue tomada 7 años después, el 9 de octubre de 1967 en el aula de la única escuela de La Higuera, Bolivia.Recientemente en nuestro país un programa de televisión (El gen argentino) reinstaló la polémica de qué represente esta imagen para las nuevas generaciones. Sobresalía la opinión de que Guevara es un símbolo de idealismo, el tipo que no se traiciona a sí mismo, que se juega por lo que piensa y entrega la vida por los otros.
40 años se cumplen de la muerte del CHE y el nacimiento de un mito, hecho imagen.

